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Historia       (Nuestras raíces PIONERAS)

En reuniones familiares siempre se escuchó conversar al abuelo José Iglesias Álvarez y especialmente a la tía abuela Lidia Iglesias Álvarez, a quién todos llamaban cariñosamente tía Cachito, sobre hechos y situaciones relacionados con el poblamiento de Ultima Esperanza que ocurrieron muchos años atrás y en las que el bisabuelo José Iglesias Díaz tuvo una connotada y activa participación, conversaciones que ahora ya no solo trascenderán dentro del circulo familiar sino que con mucho agrado la queremos compartir  con ustedes.





























         Nosotros los descendientes de Don José Iglesias Díaz siempre hemos sabido valorar el esfuerzo, la valentía, espíritu solidario, la visión de futuro y de organización que tuvieron los primeros pobladores de Puerto Natales, los “Pioneros” de nuestra tierra, y con gran orgullo podemos decir que entre ellos se encuentra nuestro bisabuelo Don José Iglesias Díaz, que a los 22 años llegó a Ultima Esperanza en el año 1902,  nacido en Olloniego, Asturias, España el 12 de Febrero de 1880. Era un hombre emprendedor, con alto espíritu social y de gran dedicación a la amistad.



En el año 1908, compra la  propiedad de 25 hectáreas, del francés Alcides Laforest en 800 libras esterlinas, terrenos que están ubicados a la entrada de Puerto Natales, donde instala una casa de comercio de mercaderías generales,  considerado entre los principales comerciantes de la zona. Esta propiedad que después se transforma en su hogar es la primera casa construida en Puerto Natales, la cual hoy en día forma parte del circuito turístico histórico de la comuna de Natales.



En 1909, contrae matrimonio la bisabuela, también Asturiana, Amalia Álvarez Fernández, quién lo acompañó siempre en las difíciles tareas para salir adelante en un territorio que comenzaba a poblarse. De ésta unión nacieron 7 hijos: Felicia Amalia, María Josefina, Ester Leonides, José, Arturo Manuel, María Luisa Teresa y Lidia Irene.

Don José Iglesias Díaz se destacó por su participación en la fundación y desarrollo de numerosas instituciones sociales y benéficas tales como: Club Bories (1916)  quién lo nombró su Socio Honorario, Club Natales (1917), Sociedad Socorros Mutuos Ultima Esperanza (1928)  Centro Español (1931), Club Social, Cámara de Comercio (1933), Cuerpo de Bomberos (1935), Rotary Club, Comité Pro-Escuela Natales (1913) en el cual él junto a otros vecinos contrataron a la Srta. Ermelinda Mansilla para que dictara clases a los hijos de los habitantes del naciente pueblo. Cabe destacar que este servicio era pagado por las siguientes personas que eran miembro del Comité, entre ellos: Presidente: Vicente Arteaga, Vicepresidente: Juan Eleodoro Soto, Secretario: Carlos Roberto Aguirre, Tesorero: José Iglesias Díaz. Director: Cloromiro Mansilla, Director: Manuel Álvarez Ruiz.



Fue el primer Presidente Fundador de la Cruz Roja de Hombres de Natales en 1916. Posteriormente durante los sucesos sangrientos de 1919 en que Natales se quedó sin autoridades a raíz de un conflicto sindical. La Cruz Roja debió asumir la dirección del pueblo y bajo esas condiciones, la figura de Don José Iglesias Díaz adquirió ribetes destacados. Su espíritu conciliador y amistoso lograron poner tranquilidad y mesura en un conflicto que pudo ser más amargo.



En Ultima Esperanza al comienzo de su poblamiento como en otras provincias de la región, las mejores tierras fueron adquiridas por la ex Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, quedando disponible las tierras más alejadas, de difícil acceso, marginales, de baja capacidad productiva y talajera. A pesar de ello y al haberse encariñado con la región que supo corresponder a su esfuerzo, Don José Iglesias Díaz junto a su hermano Manuel decidieron incursionar en la ganadería, en el sector que llamó “Felicita” en honor a su hija mayor llamada Felicia.



Posteriormente en 1916, compra los derechos de ocupación al señor Vicente Arteaga del predio ubicado en la Península Antonio Varas, llamado “Estancia Mercedes” y cuyo nombre corresponde a la hija mayor del señor Arteaga, decidiendo Don José que permaneciera dicho nombre. En ese mismo año, se construyen las instalaciones con arquitectura típica de la época, apreciándose el revestimiento exterior e interior en forma de tingle y las piezas individuales comunicadas con un pasadizo exterior. El galpón de esquila y casa tienen la particularidad de haber sido labrados a mano con hacha.

























Desde 1916 Don José Iglesias Díaz pasa a ser ocupante de estas tierras fiscales pertenecientes al ex Ministerio de Tierras y Colonización, hoy Bienes Nacionales, y desde el 26 de Octubre de 1933 por Decreto Supremo N° 245, paso a ser arrendatario de los Lotes 30-31 del plano 10 de la Península Antonio Varas en Ultima Esperanza.

Además de la ganadería, también se explotó el bosque, madera que se comercializaba a la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego. Las vigas eran cortadas con hacha, y trasportadas a la costa por medio de 25 yuntas de bueyes y posteriormente vía marítima atadas con cadenas unas a otras, remolcadas a través del Golfo Almirante Montt para ser entregadas en el Frigorífico Bories. La comunicación era por medio de una línea telefónica a magneto, cuya Central se encontraba en las oficinas del Frigorífico.

Lamentablemente éste hombre extraordinario, de un corazón tan grande que no le cabía en el pecho, al igual que a todos los humanos, les llega la hora de partir, falleciendo tras una larga enfermedad el 26 de Julio de 1942.



Por esta razón, su hijo José Iglesias Álvarez, nuestro abuelo, que se encontraba en Santiago cursando tercer año de Química Industrial en la Universidad Católica, debió regresar a Puerto Natales para hacerse cargo del establecimiento comercial definitivo ubicado en calle Eberhard 301 esquina Magallanes que se encontraba en construcción.



Su otro hijo, Arturo Iglesias Álvarez, nuestro tío abuelo, había dado término a su enseñanza secundaria (hoy 4 medio) y con 17 años debió hacerse cargo de la administración de Estancia Mercedes. Este hombre, a quien admiramos mucho, por su esfuerzo, valentía y constancia relataremos algo de su vida.



























El nació un 7 de enero de 1920 en la Ciudad de Puerto Natales, fue un joven muy sano, humilde y sencillo, de muy pequeño le gustaron mucho los animales, los caballos, la vida de campo en general.

Estudió junto con su hermano José en el colegio Monseñor Fagnano, ubicado frente a la plaza de Natales entre la iglesia y la Municipalidad, posteriormente se trasladaron a Punta Arenas permaneciendo internos en el liceo San José, y después en el Liceo Luis Alberto Barrera.



Sus aspiraciones fueron siempre seguir la carrera de ingeniería, pero al fallecimiento de su padre, su mamá le pide que al menos por 1 a 2 años se hiciera cargo del campo y después prosiguiera sus estudios. Al transcurrir esos 2 años, tomó la decisión de seguir adelante con la estancia y no continuar estudiado, por el cariño tan grande que tenía a la tierra.



La vida en el campo en esos años, era muy difícil y sacrificada, por que no contaban con la tecnología y comodidades que existen hoy. En primer lugar, el difícil acceso. Para ir a Estancia Mercedes la única forma era la vía marítima, debiéndose cruzar en lancha de Natales a la Península Antonio Varas (Estancia El Rosario) para posteriormente seguir unas 5 a 6 horas  a caballo, más o menos unos 35 Km. En esos tiempos, existían pocas embarcaciones y la única forma de llegar era con el amigo y compañero, el caballo, que hasta los días de hoy, sigue siendo de gran utilidad.



Era una persona con un carácter muy especial, compartía y trabajaba codo a codo con sus trabajadores, tratándolos a todos por igual, razón por la que conto con el aprecio de ellos.
El viajaba a Natales cada 2 o 3 meses a comprar los víveres y otras cosas como herramientas útiles para la estancia, añorando volver nuevamente a la tranquilidad y trabajo del campo.



Por la gran superficie del campo, en la que predominan los turbales, los animales al buscar pastos nobles para su alimentación se alejan volviéndose salvajes o baguales. Para recuperarlos, él salía con su gente a “bagualiar”, esto implica aprender a vivir junto con el peligro de la muerte debiendo estar siempre alerta con los 5 sentidos puesto en esta aventura, por que se puede esperar cualquier reacción de estos animales salvajes.































Como las jornadas eran largas, lejos de la casa,  había que acampar donde los encontraba la noche y no se hablaba de carpa, sino de utilizar la montura como almohada y taparse con los peleros, al lado de una buena fogata hasta amanecer.  Esta forma de vida le apasionaba, disfrutaba con eso, era feliz con todo lo que tenía alrededor, paisaje, tranquilidad, belleza, amistad.

Nada fue fácil, hacer surgir la estancia fue muy difícil, pero con esfuerzo, fe, esperanza, sacrificio y constancia se fueron entrelazando sudores juntando esperanzas, y él junto a sus trabajadores, enterrando las manos en la entraña de la tierra supieron como salir adelante.


Así fueron naciendo proyectos, siendo uno de sus grandes sueños, unir la Península Antonio Varas con un camino que hiciera más fácil, más seguro y más rápido el trayecto. Para llevarlo a cabo, en 1956, se compró un Jeep WILLY del año 1952, iniciando la gran aventura de cruzar el Canal Señoret sobre dos chalupas, el Jeep desde Puerto Natales a Estancia Rosario, para posteriormente ir haciendo camino al andar, de “ser el pionero” en el trazado de un camino en la  Península, costándole mucho esfuerzo, pero se logró, ya sea, cinchándolo con caballos, abriendo huella, picadas, haciendo planchados de madera, atravesando turbales, bosques aparragados, ríos, etc. Fue tanta la alegría de haber logrado su sueño, que quedó estampada la hazaña en fotografías, junto con sus colaboradores, frente a la casa de Mercedes y a la bandera chilena. Esta antigua huella, es la que actualmente utilizamos en las rutas de excursión.





























Su visión de futuro, hoy día se ve hecha realidad al estar terminado el camino Puerto Natales – Bahía Talcahuano, en la que trabajaron grandes maquinarias operadas por personal del Cuerpo Militar del Trabajo (CMT). El camino que atraviesa a lo largo la Estancia Mercedes, este recorrido lo hacemos a menudo en vehículo, y cada vez valoramos más el esfuerzo desplegado por nuestro tío Arturo y sus trabajadores al alcanzar la meta de llevar el Jeep a través de la Península.

























Posteriormente envió a construir en Península Roca una lancha, que se llamo Montserrat que le permitía hacer los viajes a la estancia por mar, siendo mas fácil el acceso pero a la vez de gran riesgo, debido a los fuertes temporales de viento de la patagonia y que hacen difícil la navegación por tener que atravesar el Golfo Almirante Montt para poder llegar por mar hasta la Estancia Mercedes.





























Después de unos años llevó a Mercedes el primer tractor marca Fordson que existió en la península, el cual se cruzó en la lancha 21 de Mayo, encontrándose hoy como parte del museo de la Estancia. Este fue de mucha utilidad, para arar la tierra, cargar leña abrir camino y hacer funcionar un aserradero.





























Hubieron momentos tristes y duros pero no todo fue así, también hubieron alegrías y humildades, los vecinos se ayudaban entre ambos (todos las estancias de la Península),
Se hacían fiestas, se celebraban cumpleaños, parrilladas, después de las faenas de campo, se jugaba al fútbol, se hacían juegos criollos como: el truco, rayuela, pescar, cazar, carreras a la chilena y apuestas, jineteadas... se compartía mucho con la familia, vecinos y amigos.





















Con los años, este hombre a quien admiramos mucho, una terrible enfermedad lo hizo alejarse de su tierra querida, haciéndose cargo su sobrino José Iglesias Adema, quien es nuestro tío y en la actualidad nuestro padre Hernán García Oñate.

Al mister Arturo, ya muy agotado de esta enfermedad le llego la hora de partir, falleciendo en1 991. Él fue un hombre muy feliz y debe estar satisfecho de su vida, es por esta razón que nosotros Familia García Iglesias, quisiéramos no abandonar estas tierras donde hubo tanto esfuerzo acumulado por tanta gente y que hoy la mayoría ya no está y que han sido parte de nuestras raíces pioneras.



Esta es una historia breve de la cual tenemos el agrado de compartir con ustedes.







Familia García Iglesias.